Archivos, Fundaciones y Asociaciones de artista: por qué la archivación es fundamental
Quizás ya hayan oído hablar de Archivos, Fundaciones y Asociaciones de artista. Estos entes, en constante aumento, nacen para tutelar el legado intelectual de los más grandes artistas de nuestro tiempo.
Mientras que para el arte antiguo es indispensable pedir la opinión de expertos especializados en un determinado contexto geográfico-temporal, para los pintores del siglo XX y posteriores han nacido institutos específicos que recogen la información sobre los artistas.
Esto significa que estamos ante un grupo de expertos, a veces también familiares, que disponen casi íntegramente del material documental (diarios, cartas, papeles, recibos) y bibliográfico de un artista y han dedicado su vida a profundizar en su obra en todas sus fases.
La archivación no es solo una autenticación
La archivación es una obligación de ley para quien pretende vender una obra de un artista que tenga un archivo de referencia, pero es también mucho más.
Se trata de un acto de catalogación, tutela y valorización. No es una inversión vana, sino la posibilidad de restituir oficialmente una obra a la mano de su autor.
Por qué es importante catalogar una obra
La catalogación, en el mundo del arte, es indispensable porque permite reconstruir el conjunto de las expresiones artísticas de un pintor, estudiar también las fases menos reconocidas y determinar una serie de elementos intrínsecos a la evolución de un lenguaje figurativo.
Una forma de tutela para la obra y para el coleccionista
La archivación es, sin embargo, también una forma de tutela.
Si un cuadro fuera falsificado, la autenticación (que debe acompañar siempre a la obra) proporcionaría una prueba adicional relativa a la pintura original.
Si una obra fuera robada, el Archivo dispone de la documentación que permite atestiguar que esta pertenece a un determinado museo o a un particular (puesto que usualmente se rastrean también los cambios de propiedad) y contribuye a proporcionar los documentos útiles para su identificación y recuperación.
En caso de que una obra fuera destruida, el Archivo conserva fotografías que pueden restituir su imagen a la comunidad de estudiosos, aun en ausencia del original.
La archivación también valoriza la obra
La archivación es también una forma de valorizar el cuadro.
¿Qué coleccionista informado compraría jamás una obra a cifras elevadas sin tener un documento que atestigüe su autenticidad?
El coleccionista consagrado es una figura que, a estas alturas, se ha construido una serie de conocimientos y consciencia del mercado y no cometerá el error de comprar e invertir grandes sumas de dinero sin tener certezas adecuadas: hará siempre sus comprobaciones.
Porque, hasta que una obra no está acompañada de su certificado, vale lo mismo que papel mojado.
Puede tener un valor ético, pero no tendrá valor de mercado, porque no es comercializable.
Y es aquí donde llegamos también a la cuestión legal.
Qué dice la ley
Hay tres leyes principales que regulan el mercado de las obras de arte:
- Artículo 64 del Código de Bienes Culturales y del Paisaje
- Artículo 648 del Código Penal
- Artículo 712 del Código Penal
¿Qué nos dicen estas leyes?
En el mercado del arte existen normas precisas en tutela de la transparencia y de la legalidad.
El art. 64 del Código de Bienes Culturales impone a quien vende obras de arte proporcionar al comprador la documentación que atestigüe autenticidad, atribución y procedencia, o bien una declaración con toda la información disponible.
En el frente penal, el art. 648 del Código Penal castiga la receptación, es decir, la compra u ocultamiento de bienes procedentes de delito con el fin de obtener un beneficio; quien actúa en el ejercicio de su actividad profesional arriesga penas más severas.
Por último, el art. 712 del Código Penal trata sobre la compra imprudente: es sancionado quien compra bienes sospechosos sin haber verificado su legítima procedencia.
En resumen, quien opera en el sector debe garantizar siempre trazabilidad, corrección y verificación del origen de las obras.
Una obra no archivada está fuera del mercado
En otras palabras, si una obra, sea original o no, que tiene un Archivo de referencia, no está acompañada de una autenticación, no es reconocida por el mercado.
No es tratada por los profesionales del sector, porque actuarían contra la ley vigente: es un riesgo para el intermediario, vendedor y comprador por las posibles imputaciones de receptación y compra imprudente.
Un cuadro no archivado permanece como una pintura de pared: no debería abandonar las paredes domésticas, permanece anónimo y desconocido.
Cierto, hay quien percibe la archivación como un riesgo, ¿pero cuáles son las alternativas?
La alternativa es exponerse a la ley y arriesgar, y encontramos confirmación de ello también en la red.
El caso Schifano
En Rávena, por ejemplo, un particular intentó la venta de un Schifano, declarado falso por el Archivo Mario Schifano.
¿El resultado?
La obra fue incautada por los Carabineros del Núcleo para la Tutela del Patrimonio Cultural y se inició un proceso, al término del cual el propietario arriesga cinco años de reclusión y una multa de 10.000 euros.
¿Vale la pena arriesgar?
Cierto, someter la obra a la archivación conlleva un hilo de riesgo: se habla de hecho de una "verificación de autenticidad" y el resultado no está garantizado.
Pero la única alternativa es disfrutar de la obra en privado, olvidada por el panorama artístico más amplio, y negar a posibles obras auténticas el reconocimiento que merecen.


